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Martes, 22 Enero 2013 11:54

Migrantes y su paso por Querétaro

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Cada año, cientos de miles de centroamericanos y mexicanos, montados sobre “La Bestia”, atraviesan de sur a norte el país con un objetivo claro: llegar a Estados Unidos. Pero su tránsito por el territorio nacional, despierta la ira de algunos, la compasión de otros e indiferencia en el resto. El tren, a su paso por cada estación, moviliza a decenas de personas, ya sea a su favor o en su contra. 

En el centro del país, en Querétaro, son cinco las estaciones en donde los inmigrantes esperan ayuda: San Nicolás, Tequisquiapan, San Juan del Río, Viborillas y la ciudad de Querétaro.

Martín Martínez, vicepresidente de la Asociación Civil “Estancia del Migrante González Martínez”, ubicada en la estación de Bernal, en Tequisquipan, afirma que “el verdadero migrante, no se separa de las vías… son gente que necesita ayuda humanitaria, de quienes aprendemos a diario la fuerza que tienen para lograr sus sueños sin importar las dificultades”.

Pero algunos vecinos de esa localidad les temen, los han visto en la calle pidiendo dinero, y en menor medida, asaltando o amedrentando.

De acuerdo con el Secretario de Gobierno del Ayuntamiento de Tequisquiapan, Gerardo Alamazán Robles, hay registro asentado en sus oficinas de 2 a 3 denuncias  promedio mensuales, casi todas por robo en contra de inmigrantes, aunque en este año no se ha reportado ningún incidente.

Las denuncias van y vienen… Martín Martínez tuvo que interponer queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) en contra del gobierno municipal anterior por violaciones, con lujo de violencia, a las garantías individuales de los inmigrantes. La queja procedió y hubo recomendaciones para los antiguos funcionarios.

Y de vuelta: habitantes de San Nicolás –otra estación ubicada en el municipio de Tequisquiapan- se unieron y agrupados solicitaron a las autoridades que impidieran que los centroamericanos bajaran del tren al pueblo por temor a ser amedrentados por ellos. En la estación de la capital del estado, inmigrantes y hasta guardias que viajan en el tren, afirman que son apedreados por los lugareños y agregan que en otras estaciones ubicadas al sur del país, los sacerdotes les cobran por los alimentos que les ofrecen… o, en otras paradas, les arrojan comida ya echada a perder.

Los jóvenes queretanos también están divididos. De acuerdo con una encuesta realizada por estudiantes del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) en Querétaro en cuatro universidades, 34 por ciento respondió que la inmigración era “mala” y un porcentaje igual la consideró “buena”. Al resto, no les interesa.

 

Martín Martínez

Con once años de experiencia proporcionando ayuda humanitaria a los inmigrantes y aún cuando ha recibido amenazas, Martín Martínez, no ceja en su esfuerzo por ayudar a los migrantes. 

Poco importa si casi no duerme –el tren pasa a cualquier hora- o si tiene que guisar kilos y kilos de arroz, frijoles, albóndigas, en la pequeña cocina de la Estancia, se siente satisfecho de su labor porque ha ayudado a otros a que el tránsito antes de llegar a su destino final, les sea menos pesado. Esa gente, de por sí, “viene huyendo de dificultades”.

Han sido once años de escuchar miles y miles de historias de inmigrantes. “El de hace once años era un migrante pasivo, con las mismas intenciones pero no con tan fuerte convicción. Ahora, el cambio es radical porque el gobierno los maltrata y se están rebelando… Ha cambiado la mentalidad del migrante, sobre todo los del Salvador, por los “maras”, que ahora reclutan gente desde los 6 años… por eso y la falta de empleo, se van… Quieren demostrar que si pueden, es un éxodo del Salvador, ayer llegaron hasta 60 mujeres jóvenes aquí. Quieren seguridad”.

Martínez afirma que “los migrantes son signos de pesos” para muchos: para el crimen organizado al utilizarlos como “mulas” o incorporándolos a la trata de personas; para otras personas que al verlos necesitados les cobran la ayuda... Por eso el está para ayudar y como ellos, demostrar que “sí se puede”.

Pero su labor no es fácil. No se trata sólo de pararse a orillas de la vía y recibirlos con amabilidad y alimentos, hay que lidiar con autoridades, narcotráfico y rechazo de algunos pobladores.

En La Estancia trabajan permanentemente seis personas, familiares de Martínez y también entre ocho y nueve voluntarios ocasionales. “No hay rutina aquí, todos los días aprendo algo diferente… la percepción de la pobreza, el ánimo para conseguir sus objetivos”.

El 90 por ciento de los inmigrantes que cruzan el país han pasado por la Estación de Bernal. En no pocas ocasiones Martínez se las “ha visto negras” porque los recursos se agotan. El año pasado necesitó alrededor de dos millones de pesos para poder mantener La Estancia: luz, gas, comida y agua… a veces en ropa también “porque nos dan algunas prendas que parece que somos el basurero municipal”, es decir, inservibles.

También reciben apoyo del Banco de Alimentos, del Colegio de la Asunción y también de habitantes de San Juan del Río. 

La Estancia es la única Asociación Civil que existe en el estado que apoya a los inmigrantes.

 

La otra percepción

A finales del año pasado, estudiantes del Seminario de Relaciones Internacionales impartido por la Dra. Marisol Reyes, del ITESM Campus Querétaro, realizaron un estudio titulado “Sueños en tránsito, Participación Ciudadana en Pro de los Derechos del Migrante”, en el que reportaron los resultados de una encuesta realizada a jóvenes de entre 18 y 25 años de distintas universidades en el estado.

En la pregunta sobre la percepción sobre la inmigración, hubo un empate, de 34 por ciento de estudiantes que opinaron que era “mala” o “buena”.

La respuesta que más se repitió en el total de los encuestados es la que establece que los migrantes quitan trabajos, obteniendo un 42%; otra respuesta que preocupó a las investigadoras fue que “28% opina que los migrantes invaden el país… muestra una percepción cerrada y una baja apertura para la recepción de migrantes, considerando al extranjero como un ajeno y alguien diferente… abre la posibilidad de discriminación social hacia otras nacionalidades”.

El 28% de los jóvenes contestaron que ver a un migrante Centroamericano les provoca compasión, mientras que a un 25% le provoca indiferencia; El 16% siente miedo cuando los ve y el 9% siente enojo. 

La media de edad de los encuestados fue de 21 años, la mayoría mujeres (54) y 46 hombres, principalmente de las carreras de administración, ingenierías y arquitectura de las universidades ITESM, Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Universidad del Valle de México (UVM) y la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA).

El 71% de los encuestados dice haber visto migrantes en Querétaro, mientras que el 28% de los encuestados nunca los ha visto. 

Casi el 40 por ciento de los jóvenes llamaría “vulnerable” a los migrantes, otros: hermano (25%), pobre (20%), amenaza (10%) y criminal (2%).

Y aún cuando la percepción sobre los migrantes es dividida, el 40 por ciento de los encuestados consideró que el gobierno mexicano debe protegerlos y un 15% opina que habría que deportarlos. 

 

Redes de apoyo

A nivel nacional “está tomando fuerza la intención de apoyar a los inmigrantes”, afirma Claudia León, miembro de Amnistía Internacional y voluntaria de la Estancia del Migrante González Martínez.

Ya existen en el país 55 puntos de ayuda para los inmigrantes y están en proceso de integrarse como una red que monitoree el paso de los inmigrantes en cada estación.

Esta red tendrá como objetivo informar sobre incidentes, localizar a personas que pudieran estar viajando en los trenes y asesorarlos.

“Para nosotros es importante recordar que ninguna persona es ilegal… al referirnos a ellos como ilegales, los rebajamos y los cosificamos, al grado de igualarlos al tráfico de armas”, consideró la activista. 

Subrayó la importancia de generar percepciones erróneas en torno a las personas que migran: “al nombrarlos ilegales nos brinca que es malo, criminal, inseguro, cuando son ellos los que más miedo tienen… Es una población tan vulnerable como los indígenas, no tienen representación jurídica, no tienen documentos, ni acceso a la justicia”. 

 

*Nota publicada en el periódico Excélsior

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