Voces Comunitarias

tu voz, tu fuerza

Ayúdanos a desarrollar Voces Comunitarias

 Voces Comunitarias es un proyecto de Bethics

Viernes, 24 Octubre 2014 23:41

Hola soy yo

Escrito por

Esta historia la escribe Jorge Escobar G., un hombre de 49 años con distrofia muscular.

A través de este breve relato Jorge nos confronta con la indiferencia o el repudio que muchos muestran ante una condición como la suya. Nos deja ver cómo el “bucket challenge” se ha desvirtuado, pero también devela el rostro quienes saben amar sin prejuicios.

–¡Hola soy yo! 

Sin embargo, nadie  le respondió.

–¡Hola soy yo!

Insistió. No hubo respuesta.

Aunque estaba acostumbrado a que lo ignoraran, ya se estaba cansando de eso. Salió a la gran avenida repleta de autos y personas, deambuló en forma zigzagueante, pero ni aun así llamó la atención, todos eran indiferentes de su presencia, llegó hasta un parque cercano y se resguardó de los punzantes rayos del sol bajo un gran encino, su cuerpo descansó pero su alma seguía inquieta. El día transcurría fastidiosamente, lentamente, como si el tiempo tuviera pereza de trabajar. La anciana tarde claudicó y la joven noche comenzó a envejecer. Él se disponía a regresar a su casa, pero algo lo detuvo; se convenció a sí mismo de aguantar unos minutos más. Observó a su alrededor y se distrajo mirando los rostros de las personas que caminaban en dirección a él, cada rostro denotaba un egoísmo permanente, cada quién pensaba en sí mismo, en un universo donde él o ella eran el sol y donde no había planetas o estrellas a millones de años luz; se dirigió hacia ellos y sus rostros se volvieron lisos, como huevo cocido, carecían de alma, no sentían ni expresaban nada. Uno de esos rostros lisos se topó con otro rostro liso, de inmediato el primero se transformó en una cara colérica y de un manotazo alejó de su camino aquel bulto de carne y hueso.

La noche sacudió las estrellas y estas brillaron en su máxima intensidad, se dirigió a su casa preguntándose si aún existían las buenas personas, el camino de regreso se le hizo pesado, se detuvo y descansó, le dolía el cuerpo, pero más le dolía la indiferencia y el conformismo de las personas ante sus congéneres, le chocaba ver que la gente imitara lo que veía en televisión e internet, hombre y mujeres tirándose agua helada en la cabeza, según esto para ayudar a una buena causa, sin embargo, esta buena acción se convertiría en poco tiempo en una moda que desvirtuaba la idea principal y todos querían su minuto de fama. 

Llegó a las puertas de su casa, de pronto recordó que conocía a gente buena, sus amigos, verdaderos amigos, abrió la puerta principal y entró en la casa, abrió una segunda puerta, estaba oscuro y la oscuridad transportaba silencio, de pronto se escuchó un “clic” y las luces se encendieron al mismo tiempo que un coro de voces gritaba.

–¡Feliz cumpleaños!

Él se estremeció de sorpresa y emoción, allí estaban sus amigos, no estaba sólo, eran su familia, sí, había personas buenas y estas se acercaban para abrazarlo y besarlo, mientas él permanecía emocionado, sentado allí, en su silla de ruedas.

Fin.

 

Si deseas saber más sobre Jorge y su hermano Erik, quien también vive con distrofia muscular, mira y comparte este video: https://www.youtube.com/watch?v=XjGIcno1nGE 

Buscar