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Miércoles, 30 Septiembre 2015 11:00

Historias Creativas - Alfredo

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Historias Creativas - AlfredoAlfredo tiene 5 años. Jugamos a maquillarnos. Cada niño escoge un tema, cada uno es libre de maquillarse de lo que quiera. Hay osos pandas, princesas, mariposas. Jorge, nuevo en el grupo,  se maquilla de leopardo. Muy de acuerdo a su temperamento intenso.

Alfredo escoge ser un conejito. Su carácter es tranquilo, conciliador, observador, sensible. Alfredo se maquilla con cuidado. Disfruta, observa lo que está sucediendo con cada trazo de pintura. Aplica primero la base blanca, después con negro delinea cejas, bigotes. Hasta se pinta unos dientes que sobresalen de su labio inferior. Se ve en el espejo y lo noto satisfecho. Me dice que para parecer realmente un conejo, necesita orejas. Le doy cartulina. El las diseña, las recorta, las ilumina y las pega en una tira de papel que a manera de banda él se coloca sobre su cabeza. Ahora el conejo está completo.

Sale al patio y brinca feliz por todos lados, es realmente un conejo.

Historias Creativas - AlfredoPero: ronda un leopardo que no encuentra eco entre los demás personajes. Es su primer día en la clase. Como conoce a Alfredo, trata de convencerlo para que sean aliados y juntos “ataquen” a los demás. Alfredo salta y salta. Trata de evadir los ruegos del leopardo para que los dos sean los “malos” y “ataquen” a las mariposas, princesas y pandas que rondan por el escenario.

Es tal la insistencia de Jorge, que Alfredo finalmente deja de saltar y estalla. Con su manera de ser, muy pausado, muy educado, pero también muy enérgico le dice: “Qué no ves que soy un conejito y que los conejos son buenos? Yo no puedo “atacar” a los demás!”

Jorge, que no esperaba esa respuesta, se queda pensativo.

Después de unos segundos se acerca a Alfredo y le dice: “Entonces qué tal que éramos un leopardo y un conejo buenos y jugamos con los otros?“

A Alfredo le parece bien esa idea. Así los dos,  diferentes en su esencia, encuentran el camino para integrarse al juego del grupo.

En un ambiente  de mucho respeto a la individualidad, todos los niños disfrutan de ser el personaje que eligieron para el juego.

Los niños son felices al sentirse aceptados, aprenden  a ser firmes en sus decisiones y a respetar la individualidad de los demás.

 

 

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