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Miércoles, 28 Enero 2015 11:12

Historias creativas - Jorge

Escrito por

Historias creativas - JorgeJorge tiene 6 años. Lo han diagnosticado con ADD o síndrome de atención dispersa. Es lo que comúnmente le llaman un niño hiperactivo, o sea: muy inquieto. 

A Jorge le cuesta mucho trabajo escuchar, seguir instrucciones, concentrarse, atenerse a las reglas. 

Jugamos a echar a andar la imaginación: somos magos. 

Hacemos varias varitas mágicas, cada uno la suya. Con un palito de madera,  fomis y algo de brillitos, cada uno se dedica a personalizarla. Además yo hago un hermoso sombrero de mago con cartulina negra. Recorto estrellas de papel brillante y con ellas lo decoro. 

Por turnos, a cada niño le va tocando ser mago. Se pone el sombrero y puede “convertir” con su varita a los demás en lo que él quiera, según su imaginación le dicte.

Las varitas de los otros niños se quedan sobre la mesa. 

Después de esperar impacientemente, es el turno de Jorge. El juega a convertir a sus compañeros en tigres, leones, panteras, todos animales feroces y agresivos. El patio se convierte en una especie de zoológico al aire libre. Los niños rugen, tiran zarpazos, las niñas aúllan, vuelan. Jorge está feliz. Pero al terminar su tiempo, no quiere soltar su varita mágica  ni el sombrero, quiere seguir siendo el mago.  

Historias creativas - Jorge article imageAl dialogar con él, se queja:- Por qué siempre tengo que hacer lo que TU dices?

Se incomoda y como no quiere dejar la varita sobre la mesa, que es una de las reglas de nuestro juego, le pido que se vaya “de manos quietas”, o sea: está fuera del juego. Tiene que esperar sentado junto a mí. 

Acepta la medida, veo que no le gusta…

Los otros niños van por turnos, unos convierten a sus compañeros en mariposas, en princesas, en dragones.

Observo a Jorge y en su mirada veo una chispa: tiene una gran idea…

Pide permiso para integrarse al juego y al hacerlo, le pide a la niña en turno: - conviérteme en Rey Mago! 

La niña accede, lo convierte en Rey Mago y Jorge me dice: Para ser Rey Mago, necesito mi varita.

Me río, él también. Puede usar nuevamente su varita, aunque no es su turno, pues es Rey Mago.

Añado:  - Jorge, un Rey Mago trae regalos a los niños. Así que él decide que es Melchor y le reparte regalos imaginarios a los otros niños que ya juegan a ser hadas, mariposas, águilas,  leones, princesas, a mí me convierte en gatito. 

Termina su turno y deja su varita con las demás para cederle el turno al que sigue. 

Yo  le  digo: Tuviste una muy buena idea, Jorge. El se ríe y me abraza.

Estamos en paz.

Jorge aprendió la importancia de atenerse a las reglas, de esperar turnos. Pero lo más importante: supo convertir su frustración y enojo en un chispazo creativo que cambió la dinámica del juego  y alegró nuestro día. 

Lo mejor: él se dio cuenta de ello.

 

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