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Miércoles, 20 Marzo 2013 18:38

Nemiliztli: otra forma de vida…

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Cuando un ser humano descubre sus habilidades, aprende a confiar en ellas y a soltar sus miedos, se pueden producir “milagros”… En Nemiliztli, esto es una realidad… todos, niños con discapacidad de cualquier tipo, maestros, empresarios y padres de familia, aprenden que hay otras formas de vivir…

Por: Diana Teresa Pérez
Fotos: Roberto G. Garza

Los papás de Alejandra nunca imaginaron que su hija, con Síndrome de Down, pudiera algún día, no sólo ser autosuficiente, sino convertirse en el sostén de la familia.

Ella, como casi todos los chicos con alguna discapacidad, llegó al Centro de Atención Múltiple Nemiliztli, en Tequisquiapan, con la autoestima por los suelos. Sin embargo, fue la primera alumna de esa escuela que consiguió un empleo y hoy confía plenamente en sus habilidades.

Alejandra cursó hasta quinto año de primaria en una escuela regular. Pero no pudo continuar ahí… sus capacidades eran diferentes. Sus papás, canasteros de la región y de muy escasos recursos, pensaron que toda la vida tendrían que ver por el bienestar económico y emocional de Alejandra.

Ella, si bien no logró concluir sus estudios en la primaria regular, sí descubrió su punto fuerte: las actividades de limpieza. Las maestras de la escuela y sus padres la apoyaron y entró a prácticas laborales en la Caja Popular del municipio. No tardó mucho tiempo en ser contratada.

Alejandra fue trasladada a las oficinas de San Juan del Río. Ella sola se transporta. Su salario no sólo cubre sus gastos, sino los de sus padres y también logró darles cobertura de seguro social.

“Los chicos con discapacidad no son una carga… es cuestión de ver sus habilidades, rescatarlas y eso es lo que ellos aportan a su entorno”, relata orgullosa por este logro, la directora de Nemiliztli, Patricia Camacho.

Directora El gran esfuerzo

Hace 25 años, en el municipio de Tequisquiapan, en Querétaro, no existía ningún centro que atendiera a esta población. Nemiliztli, palabra náhuatl que para sus fundadores significa “respeto al origen de la vida”, nació de una iniciativa de cinco padres de familia que tenían hijos con Síndrome de Down.

El 7 de noviembre de 1988, esos padres de familia y Patricia Camacho, pusieron manos a la obra y fundaron el Centro, de manera informal al principio, pero comenzaron, y hasta ahora, ya de manera formal, siguen siendo la única opción con todos los niveles educativos en la región.

Por eso no es de extrañar que el 80 por ciento de la matrícula en el Centro llegue de las comunidades aledañas a Tequisquiapan, en total 18, e incluso reciben a niños de otras entidades como Hidalgo, de la comunidad de Tecozautla… y más allá.

“Hay papás que salen de su casa a las cuatro de la mañana para poder llegar a Tecozautla a las seis y tomar el transporte que los traslade a Tequis para estar en la escuela a las 8 de la mañana, que es la hora de entrada”, señala Camacho.

El sello de este Centro es que no trata a los participantes de una manera paternalista, ni los hace más dependientes de ayuda, sino que lo apuesta todo a sus capacidades, por eso las desarrolla y los resultados son sorprendentes. No se centra en las carencias, sino el potencial.

En Nemiliztli hay 180 alumnos con discapacidad intelectual, debilidad visual, auditiva y autistas. Además, son 32 personas laborando en el centro, entre maestras, un psicólogo y trabajadores sociales que atienden clases de pre-escolar, primaria, secundaria, talleres y “cuadrillas”.

Maquillaje, palomitas… y ¡acción!

—A ver Juanita… si yo voy al cine y quiero comprar unas palomitas medianas y un refresco, ¿cuánto me tienes que cobrar?—pregunta la directora a una de las integrantes de la cuadrilla con discapacidad intelectual. El grupo se encuentra en el salón de clases. Frente a ellos, pegados en la pared, están los vasos de plástico de diferentes tamaños y las bolsas de palomitas tal y como se venden en el cine, con una etiqueta que indica los precios reales de cada producto.

Juanita se queda viendo a la pared. Ríe un poco, en un primer intento la cuenta le salió mal, pero trata de nuevo… Este mismo grupo acude al cine los miércoles y jueves, los días de mayor afluencia, para ser capacitados por un empleado de la empresa con supervisión de su maestra.

Toda la labor de Patricia Camacho y su equipo está centrada en convertir a estos niños en seres independientes, autosuficientes y con capacidad para adaptarse a los vaivenes de la vida cotidiana.

No es tarea fácil, pero la directora no se rinde y desde hace apenas tres años, creó un programa especial denominado “Cuadrillas” que prepara a los muchachos entre 16 y 23 años para la vida laboral, ¡en vivo!

Las “cuadrillas” son grupos de niños que se capacitan en ambientes reales de trabajo y el programa ha dado ya sus primeros frutos pues Daniel y Ana Cristina, dos alumnos de cuadrilla, ya fueron contratados por la empresa TU Cine de Tequisquiapan y van por más…

Actualmente hay dos cuadrillas en esa misma empresa. Son diez alumnos que se capacitan directamente para atender la taquilla, dulcería, actividades de intendencia y en la proyección de las películas.

Pero uno de los factores más importantes, sin duda, es el apoyo y la confianza de los padres de familia. El aprendizaje es para todos: hay que aprender a confiar y a soltar temores y angustias. Es un trabajo continuo entre padres, alumnos, maestros y empresas.

Además de las cuadrillas, están los talleres de capacitación laboral que se llevan a cabo dentro de la escuela.

En el taller de carpintería, sordos, débiles visuales y con discapacidad intelectual, tallan con cuidado y entusiasmo, maderas para crear portarretratos, bancas, pequeños libreros.

En la panadería, niños y niñas empiezan a trabajar desde muy temprano, pues deben tener listas las galletas, panqués, dulces de tamarindo –con y sin chile-, pizzas, palomitas, en fin, los antojos que se venderán a la hora del recreo.

Una alumna, débil visual, es entrenada por su maestra. Le toca las manos, les da pequeños masajes, le coloca las palmas sobre la masa para que la niña no necesite los ojos para crear delicias, sino que sea su tacto el que guíe sus acciones.

Al fondo de la escuela está el llamado “micro-túnel” en donde cuentan con una pequeña hortaliza que los niños aprenden a atender.

Y otro logro ha salido de las aulas del taller de Belleza. Dos estilistas se han empleado en Tequisquiapan. Aprendieron a poner tintes, mascarillas, cortes de cabello, peinados y demás, en Nemiliztli.

Mini-hogar

En un rincón del Centro se encuentra una casita. Como toda casa bien equipada, cuenta con aparatos electrodomésticos, baños con agua corriente, gas, recámara, clósets repletos de vestidos, sala, comedor y patio de servicio.

La casa es el laboratorio en el que los niños aprenden, desde vestirse hasta preparar sus alimentos y convivir con otros bajo ciertas normas.

Ahí, los niños, entre juegos y responsabilidades, aprenden a cocinar, servirse y servir a otros, utilizan cubiertos, se visten, lavan ropa y en fin, todas las actividades que se llevan a cabo en una casa, aun cuando algunos de ellos no cuenten con todos los servicios en su hábitat real.

“La idea es siempre generar hábitos y descubrir habilidades que hagan de estos niños, seres independientes”, subraya la directora.

El reto

Camacho sabe que la labor todavía no termina. Queda mucho por hacer, empezando por ampliar las instalaciones, no sólo por la demanda, sino para crear más espacios en los cuales los niños puedan seguir aprendiendo conductas que sirvan a su vida cotidiana.

El gobierno actual del municipio está en gestiones para adquirir un terreno que sirva a Nemiliztli y permita que los niños que actualmente toman clase en pequeños cubículos, por ejemplo, lo hagan en un salón más amplio.

O también, por ejemplo, que la escuela cuente con enfermería, un espacio para terapia física y ¡música!

Algunos datos

De acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI), al año 2010, las personas que tienen algún tipo de discapacidad son 5 millones 739 mil 270, lo que representa 5.1% de la población total en México.

En el estado de Querétaro, la población con discapacidad es de casi 67 mil habitantes que representa el 4 por ciento de la población.

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